INCONTINENCIA ATLÉTICA Y SUELO PÉLVICO

INCONTINENCIA ATLÉTICA Y SUELO PÉLVICO

 

En 2019 las imágenes de Leidy Solís en el Mundial de Halterofilia de Pattaya (Tailandia) orinándose encima mientras levantaba 142kg dieron la vuelta al mundo.

Tal y como se ve en el vídeo, justo en el momento que se levanta desde la posición de cuclillas para hacer el esfuerzo, la atleta sufre un episodio de incontinencia urinaria.

Algunos medios de comunicación deportivos (1) escribieron titulares al estilo: Incontinencia fisiológica por el esfuerzo supremo para ser campeona del mundo”. No seré yo quien le reste mérito a Leidy Solís, porque levantar un acumulado de 247Kg en dos tiempos merece todo mi respeto y admiración, pero la incontinencia urinaria, fisiológica no es.

Podríamos debatir si levantar 142Kg es algo fisiológico o no, eso lo dejaremos para otro post, pero lo que sí puedo asegurarte es que sufrir incontinencia al levantar esas cargas no es normal.

Según la International Continence Society (ICS), la incontinencia urinaria es cualquier pérdida involuntaria de orina. La Incontinencia Urinaria Atlética (IUA) es la que se produce durante la práctica deportiva, fuera de cualquier otra situación de la vida cotidiana de la mujer.

 

¿POR QUÉ SUCEDE? ¿ES NORMAL?

 

La verdad es que los datos que tenemos sobre la prevalencia de la incontinencia urinaria durante la actividad deportiva son muy variables. 

Algunos estudios (2) afirman que el 37% de las mujeres que practican powerlifting (levantamiento de peso) sufren incontinencia durante el entrenamiento o la competición, y el 11% sufre incontinencia de esfuerzo en su vida cotidiana.

En las mujeres que practicar atletismo la prevalencia es del 31% (3), llegando hasta el 45-60% en las corredoras de larga distancia.

La incontinencia urinaria durante la actividad deportiva puede suceder por distintos motivos:

  • Un aumento excesivo de la presión intraabdominal (PIA): la presión intraabdominal es la que se genera dentro de la cavidad abdominal cuando tosemos, estornudamos, saltamos o cargamos un peso. El suelo pélvico y los abdominales tienen que ser capaces de absorber esta presión. Si estas estructuras no pueden amortiguar esta presión durante el esfuerzo, aparece la incontinencia urinaria.
  • Un aumento del diámetro del hiato urogenital, la zona de soporte del suelo pélvico. Esta zona puede debilitarse o aumentar de diámetro (estirarse) después del parto y hacer que no pueda absorber correctamente las presiones.
  • Un desplazamiento excesivo de la uretra durante el esfuerzo: durante el esfuerzo los músculos del suelo pélvico son incapaces de estabilizar la uretra, se provoca un desplazamiento de la unión uretrovesical y aparecen las pérdidas de orina.
  • La fatiga neuromuscular: los músculos del suelo pélvico entran en fatiga al realizar un ejercicio extenuante (por ejemplo en carreras de larga distancia) y no pueden cumplir con su función de continencia. 

¿Eso es todo? ¿La continencia depende únicamente de la presión intraabdominal y del suelo pélvico? En mi opinión no. Va mucho más allá.

 

CUANTIFICACIÓN DEL ESTRÉS MECÁNICO: MÁS ALLÁ DE LA PRESIÓN

 

La presión intraabdominal es importante, pero no es el único factor a tener en cuenta. También es necesario cuantificar el estrés mecánico durante la actividad deportiva.

El estrés mecánico es la capacidad máxima que tiene nuestro cuerpo para soportar las fuerzas de compresión y tensión sobre los tejidos (huesos, músculos, ligamentos, tendones…).

El suelo pélvico también va a recibir estas fuerzas de compresión, por lo tanto, también debemos tenerlo en cuenta en los entrenamientos. Por desgracia, incluso en las deportistas de alto nivel no siempre se tiene en cuenta.

Estas fuerzas de compresión van a hacer que los tejidos se adapten, siempre y cuando el estrés aplicado no sea más grande que su capacidad de adaptación. Si sobrepasamos este umbral máximo de adaptación, nos podemos lesionar y sobrepasar nuestra capacidad de continencia. Entonces, es cuando aparece la incontinencia urinaria atlética. La buena noticia es que este umbral máximo de adaptación puede entrenarse.

Podemos ir aplicando el mínimo estrés necesario a nuestro cuerpo para crear esas adaptaciones, y así ir subiendo poco a poco ese umbral, poniendo mucha atención en hacer una buena progresión en las cargas (ir entrenando poco a poco los tejidos para que sean capaz de soportar cada vez cargas más elevadas).

Voy a ponerte un ejemplo para que lo entiendas mejor. Mi experiencia real como paciente.

Hace 2 años sufrí una lesión en el pie que me dejó fuera de combate. Durante un mes no pude salir a correr. Ni un solo día. Apoyar la parte delantera del pie en el suelo me hacía ver las estrellas. Así que acudí a La Clínica del Corredor, dónde valoraron mi técnica de carrera (por cierto, muy mejorable😉, si quieres otro día te hablo de ello) y me explicaron qué era el estrés mecánico, cómo podía afectarme y cómo cuantificarlo para volver a correr de nuevo.

Salí de la consulta de Álex con más dolor del que había entrado (por eso de correr un buen rato en la cinta de correr) y un papel que programaba mis entrenos de forma peculiar (o eso pensé cuando me lo entregó).

Tenía que salir a caminar 5 minutos, correr 1 minuto, caminar 1 minuto, correr 1 minuto, caminar 1 minuto, correr 1 minuto y volver a caminar 5 minutos más. Menuda pérdida de tiempo, pensé. ¿Tengo qué calzarme las zapatillas para correr solo 3 minutos? ¿En serio? No lo habré entendido bien, esto es una broma de mal gusto…¡si me calzo las zapatillas es para correr una hora como mínimo!.

Pero no, no era una broma y mi pie tampoco me permitía correr una hora. Así que le hice caso a Álex y salí a correr esos 3 minutos. Cada día subía un minuto más de carrera. En un mes estaba corriendo 30 minutos seguidos sin nada de dolor.

Lo que en un principio me pareció algo absurdo, fue la solución a mi problema. Se trataba de ir creando pequeñas fuerzas de compresión sobre los tejidos de mi pie (cuantificación del estrés mecánico) para que poco a poco se adaptara a esa tensión y así poder volver a correr sin dolor. Y así fue.

Pues eso mismo es lo que aplicamos en el suelo pélvico. Es necesario cuantificar muy bien las cargas para no sobrepasar su umbral de continencia. Sé que en el mundo de la alta competición no es una tarea fácil, pero si somos exquisitos a la hora de planificar el entrenamiento y no aplicamos cargas que el suelo pélvico no pueda soportar, vamos a crear las adaptaciones necesarias y a minimizar el riesgo de incontinencia.

 

 

¿CÓMO SÉ SI ME ESTOY PASANDO?

 

 

Si aparecen síntomas como la incontinencia urinaria, la incontinencia fecal, sensación de peso en la vagina, prolapso, dolor en la vagina, dolor lumbar, dolor pélvico o si empeoran síntomas que ya tenías.

Coméntale a tu entrenador y acude a un fisioterapeuta de suelo pélvico. Uno de los errores más comunes de los entrenamientos es que no se tiene en cuenta el suelo pélvico y no se cuantifica bien el estrés mecánico. Eso es lo que hacemos en la consulta.

La gran mayoría de atletas adolescentes (69-90%) desconoce qué es el suelo pélvico. El 87% de las chicas no menciona los síntomas de incontinencia a su entrenador por vergüenza (4).

Las atletas que tienen síntomas en edad precoz, tienen más probabilidad de tener incontinencia a largo plazo, por eso es necesario empezar a educar a las adolescentes antes de que empiecen a tener síntomas.

 

Es muy importante dejar de normalizar la incontinencia urinaria durante la actividad deportiva, porque aunque lo digan algunos medios de comunicación deportivos, la incontinencia no es fisiológica.

 

Referencias

  1. marca.com
  2. Wikander, L., Cross, D. & Gahreman, D.E. Prevalence of urinary incontinence in women powerlifters: a pilot study. Int Urogynecol J 302031–2039 (2019). https://doi.org/10.1007/s00192-019-03870-8
  3. de Mattos Lourenco TR, Matsuoka PK, Baracat EC, Haddad JM. Urinary incontinence in female athletes: a systematic review. Int Urogynecol J. 2018 Dec;29(12):1757-1763. doi: 10.1007/s00192-018-3629-z. Epub 2018 Mar 19. PMID: 29552736.
  4. Rebullido TR, Gómez-Tomás C, Faigenbaum AD, Chulvi-Medrano I. The Prevalence of Urinary Incontinence among Adolescent Female Athletes: A Systematic Review. J Funct Morphol Kinesiol. 2021;6(1):12. Published 2021 Jan 28. doi:10.3390/jfmk6010012

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